La pasta con bacon y champiñones es cena de diario en su versión más simple: una sartén, doce pasos y treinta y cinco minutos desde la tabla hasta la mesa. Bacon crujiente, champiñones laminados, espinacas baby y parmesano rallado en una salsa de nata que se agarra a la pasta en lugar de quedarse en el fondo del plato.
Lo que diferencia esta receta de casi todas las demás es que la pasta no se cuece aparte. Va directa a la salsa, junto con la nata, el agua y el caldo, y se hace ahí dentro. Ni olla con agua salada, ni escurridor en el fregadero, y una salsa que espesa sola.
La receta está escrita para pasta fresca, que está lista en dos minutos, pero funciona igual con pasta seca. Más abajo tienes cómo ajustarlo y cómo hacer tú misma la masa. La receta la tienes justo aquí debajo.

Receta: Pasta con bacon y champiñones
Ingredientes
- 400-500 g de pasta fresca – o 300-400 g de pasta seca
- 300 g de bacon en taco, no en lonchas
- 2 dientes de ajo
- 500 g de champiñones
- 4 cucharadas de vinagre balsámico
- 1½ cucharadas de albahaca seca
- 400 ml de nata
- 1 litro de agua
- 2 pastillas de caldo de pollo
- 4-5 puñados de espinacas baby
- 100 g de parmesano rallado
- Sal y pimienta
Elaboración
- Corta el bacon en dados y dóralo en una sartén honda sin aceite, hasta que quede crujiente.
- Mientras tanto, pela los ajos y limpia los champiñones, y corta ambos en láminas.
- Retira el bacon de la sartén, pero deja dentro la grasa que ha soltado.
- Saltea el ajo y los champiñones un minuto a fuego fuerte en esa grasa.
- Salpimienta, baja el fuego y deja que se hagan un par de minutos más.
- Añade la albahaca y el vinagre balsámico, y deja que hierva medio minuto.
- Incorpora la nata y el agua, y desmenuza dentro las pastillas de caldo.
- Lleva a ebullición, baja el fuego al mínimo y tapa la sartén.
- Sube de nuevo el fuego hasta que hierva y echa la pasta directamente en la salsa.
- Baja otra vez y cuece a fuego suave hasta que la pasta esté casi al dente: unos 2 minutos si es fresca.
- Añade las espinacas y el parmesano y calienta un minuto, hasta que las espinacas se ablanden.
- Reparte el bacon crujiente por encima y sirve.
Paso a paso






¿Por qué queda cremosa sin harina ni espesante?
Porque la pasta se cuece dentro de la salsa y suelta ahí su almidón, en lugar de dejarlo en el agua de cocción que normalmente tiras. Los granos de almidón se hinchan y ligan la nata con el caldo hasta formar algo que se pega a la pasta. Sin harina, sin maicena y sin reducciones largas.
Por eso no te asustes al ver que, después del litro de agua, la nata y las pastillas, en la sartén hay muchísimo líquido. Tiene que ser así. El líquido se reduce mientras la pasta se hace, y en los dos últimos minutos cambia mucho de un minuto a otro. Si la salsa sigue demasiado líquida cuando la pasta está al dente, saca la pasta y deja hervir la salsa un par de minutos sin tapa.
¿Qué nata comprar? Cuidado con la de cocinar
Nata para montar, con un 35 % de materia grasa. Es la que aguanta la ebullición sin cortarse, y es la trampa habitual de esta receta: el supermercado vende también «nata para cocinar» con un 18 %, que es más barata pero mucho más delicada con el vinagre y el fuego fuerte.
| Tipo | Grasa | Cómo se comporta |
|---|---|---|
| Nata para montar | 35 % | La correcta. Hierve sin cortarse y espesa sola |
| Nata para cocinar | 18 % | Sirve, pero reduce dos minutos más y sin fuego fuerte |
| Nata ligera | 12 % | Se corta al hervir. Añádela fuera del fuego |
| Queso crema | 24 % | Muy cremoso. Usa 200 g disueltos en 200 ml de agua |
| Leche entera | 3,6 % | Necesita 1 cucharada de maicena para ligar |
¿Y sin nata? Sustitúyela por 400 ml de leche con una cucharada de maicena disuelta en frío, o por 200 g de queso crema deshecho en la salsa. La pasta ya aporta el almidón; lo único que falta es la grasa que lo mantiene todo unido.
El balsámico va antes que la nata
Las cuatro cucharadas de vinagre balsámico no son adorno: son lo que impide que el plato resulte pesado. Bacon, nata y parmesano son grasa sobre grasa, y el vinagre corta con acidez y un punto dulce.
Pero el ácido y la nata no deben encontrarse en frío y de golpe. Por eso la receta indica hervir el balsámico medio minuto con los champiñones antes de añadir la nata: así parte de la acidez se evapora y el resto queda repartido por la sartén en lugar de caer sobre la nata de una vez. Si entran juntos, la nata puede cortarse y quedar granulosa.
Si prefieres el ajo más suave y menos punzante, cambia los dientes crudos por dos dientes de ajo asado, que es dulce y con sabor a fruto seco en vez de picante.
Pasta fresca o seca, y la masa si la haces en casa
La fresca da el resultado más cremoso. Su superficie es más blanda, suelta más almidón en menos tiempo y está lista en unos dos minutos, así que absorbe salsa en lugar de aguarla.
Con pasta seca usa 300-400 g y échala antes: cuenta con que todo el tiempo de cocción del paquete ocurre dentro de la salsa. Añade 100 ml de agua cada vez que la salsa espese demasiado antes de que la pasta esté tierna.
Para hacer la masa en casa necesitas 250 g de sémola de trigo duro, 2 huevos, 1 cucharada de aceite de oliva y sal. Amásalo hasta obtener una masa que recuerde al mazapán, envuélvela en film y déjala reposar un cuarto de hora antes de estirarla. Es mejor que quede algo húmeda que demasiado seca: una masa seca se rompe en la máquina.
¿Cómo se llama la pasta que lleva champiñones?
En Italia esta combinación se llama pasta ai funghi, y con nata, panna e funghi. No es una carbonara: la carbonara lleva huevo, queso y guanciale, y su cremosidad viene de la yema, no de la nata. Aquí la crema viene de la nata y del almidón de la pasta.
Con eso resuelto, la receta admite cambios. El bacon puede sustituirse por 400 g de pechuga de pollo en tiras, o por 400 g de carne picada. Sin carne también funciona: 750 g de champiñones en lugar del bacon, dorados en dos tandas con aceite, porque necesitan coger color o el plato pierde profundidad. Una cucharadita de salsa de soja cubre ese mismo hueco. Si buscas otra receta de sartén sin carne, tenemos la boloñesa de lentejas beluga, y si prefieres horno, las patatas rellenas al horno.
Conservación y recalentado
Las sobras aguantan dos o tres días en la nevera en un recipiente hermético. En frío el plato se compacta porque el almidón se asienta, pero eso se corrige al recalentarlo.
Recaliéntalo en la sartén a fuego bajo con dos o tres cucharadas de agua o leche y removiendo de vez en cuando. En el microondas también vale, pero a media potencia y removiendo a mitad. Congelarlo no es buena idea: la nata se corta al descongelar y las espinacas quedan como hilos grises.



