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Patatas rellenas al horno con queso feta y huevo

por Sergio Valcárcel · actualizado 7 Ago 2026

Las patatas rellenas al horno se hacen aquí de la manera más agradecida: la patata se asa entera, se vacía, se machaca su carne con queso feta y huevo, y vuelve al horno hasta que la superficie se dora.

Ese segundo paso por el horno es lo que marca la diferencia. La piel queda seca y firme, lo bastante para hacer de recipiente, y el relleno sale esponjoso y con sabor en lugar de ser simplemente patata blanda. El feta y el huevo son deliberadamente discretos, para que la patata acompañe casi cualquier plato.

En total pasa poco más de una hora, pero solo diez minutos son de trabajo. Del resto se encarga el horno.

Patatas rellenas al horno con queso feta y mantequilla de hierbas en una fuente negra

Receta: Patatas rellenas al horno con feta

Preparación10 minutos
Cocción1 h 15 min
Raciones4

Ingredientes

  • 2–4 patatas grandes y harinosas – según el tamaño y el apetito
  • 125 g de queso feta
  • 1 huevo
  • Sal y pimienta negra recién molida
  • Hierbas frescas para decorar – cebollino, perejil o eneldo

Elaboración

  1. Precalienta el horno a 200 °C con ventilador.
  2. Cepilla bien las patatas y pínchalas varias veces con un cuchillo fino o una brocheta.
  3. Colócalas en una bandeja con papel de horno y ásalas de 45 a 60 minutos, hasta que estén tiernas por dentro.
  4. Deja que se templen lo suficiente para poder manipularlas con las manos.
  5. Pártelas por la mitad a lo largo y vacía la carne con una cuchara. Deja una capa fina pegada a la piel para que aguante la forma.
  6. Machaca la carne de la patata con el huevo y el feta desmenuzado, y salpimienta.
  7. Reparte la mezcla de nuevo dentro de las pieles.
  8. Hornea las mitades rellenas otros 10–15 minutos, hasta que la superficie tome color.
  9. Espolvorea con hierbas frescas y sirve enseguida.
Consejo: Puedes dejarlas listas el día anterior: asa, vacía y rellena las patatas, y guarda la fuente en la nevera. Si salen directas del frío, dales 20–25 minutos en lugar de 10–15.

Paso a paso

Ilustración: patatas cepilladas bajo el chorro de agua
1. Cepilla bien las patatas: la piel se come.
Ilustración: una patata pinchada con una brocheta sobre una tabla
2. Pínchalas para que salga el vapor.
Ilustración: patatas sobre bandeja con papel entrando al horno
3. Asa 45–60 minutos a 200 °C.
Ilustración: media patata asada vaciada con una cuchara
4. Parte y vacía la carne de la patata.
Ilustración: la carne se machaca en un bol junto a un huevo y queso feta
5. Machaca con huevo, feta, sal y pimienta.
Ilustración: la mezcla se devuelve a las pieles sobre la bandeja
6. Rellena las pieles y gratina.

¿Cuánto tiempo tardan las patatas asadas al horno?

Calcula entre 45 y 60 minutos a 200 °C con ventilador para una patata de tamaño normal. Las muy grandes pueden necesitar una hora y cuarto, y las pequeñas están listas a los 40 minutos. El tiempo depende tanto del tamaño como de lo frías que estuvieran al entrar en el horno.

La comprobación es sencilla: clava una brocheta o un cuchillo fino en el centro. Si entra sin resistencia, la patata está hecha. Si notas un corazón duro, dale diez minutos más. Una patata que no está del todo asada no se machaca fina y el relleno queda con grumos, así que mejor cinco minutos de más que cinco de menos.

Si ya tienes un asado en el horno a 160–175 °C, las patatas pueden cocinarse con él. En ese caso cuenta con hora y media.

¿Hay que envolverlas en papel de aluminio?

No, si quieres una piel crujiente. El papel de aluminio retiene el vapor alrededor de la patata y el resultado es una patata cocida al vapor más que asada: queda tierna, pero con la piel pálida y correosa.

Hay dos excepciones. En la barbacoa sí compensa, porque el calor llega por un lado y la piel se quema antes de que el centro esté tierno. Y si las patatas tienen que esperar calientes un rato, puedes envolverlas al sacarlas del horno.

Para las patatas rellenas el papel sobra en cualquier caso: aquí interesa una piel seca y firme capaz de sostener el relleno.

Rellenos que funcionan

El de feta y huevo es la versión neutra. Si la patata va a ser el plato principal, hay margen para mucho más:

  • De atún: el relleno más habitual en España. Atún en aceite bien escurrido, un poco de mayonesa y cebolla roja picada muy fina.
  • De jamón y queso: taquitos de jamón serrano y queso rallado que se funde al gratinar. Con esto la patata ya es una cena completa.
  • De carne picada: sofrito de cebolla, ajo y carne picada con tomate, al estilo de las patatas rellenas de toda la vida.
  • Con ajo asado: un par de dientes de ajo asado machacados en la mezcla aportan un fondo dulce y suave. Mete la cabeza en el horno junto con las patatas.
  • Con bacon y cheddar: 100 g de bacon frito, 100 g de queso rallado y cebolleta en aros finos. Es la que piden los niños.

Sea cual sea el relleno, mantén el huevo: es lo que liga la mezcla para que no se desborde en el horno.

Patatas al microondas y en freidora de aire

Una hora de horno exige planificar, y entre semana pocas veces se planifica. En el microondas la misma patata necesita 12–14 minutos a máxima potencia; dale la vuelta a mitad de tiempo. Una vez rellena, con un par de minutos basta.

La piel, claro, no queda crujiente, pero en unas patatas rellenas importa menos porque la piel funciona sobre todo como recipiente. Si quieres rapidez y textura, combina las dos cosas: 10 minutos de microondas y luego 15–20 minutos en el horno bien caliente.

En la freidora de aire la piel sale incluso mejor que en el horno, porque el aire circula más cerca. Calcula 35–40 minutos a 200 °C para la patata entera y de 8 a 10 minutos para el segundo horneado.

¿Con qué se sirven?

Las patatas de la foto acompañaron a una paletilla de cordero asada al horno, con verduras en el fondo de la fuente, romero y ajo por encima y una salsa hecha con los jugos. Precisamente por eso el relleno se mantuvo suave: sabor ya había de sobra.

Por lo demás, van bien con casi cualquier carne asada, con la parrilla y con pescados grasos como el salmón. Si la patata va a ser la comida entera, basta con una ensalada y algo ácido al lado: unos encurtidos, una cucharada de nata agria o una ensalada fresca.

Preguntas frecuentes

¿Qué patatas van mejor? Las grandes y harinosas. En el supermercado suelen venderse en malla como patatas para asar, y son las correctas. Las harinosas se deshacen al asarse, que es justo lo que hace falta para que la mezcla quede esponjosa. Las de carne firme nunca quedan ligeras.

¿Por qué hay que pincharlas? Para que salga el vapor. Una patata cerrada puede reventar en el horno, y ese estropicio se evita con dos o tres pinchazos.

¿Se puede comer la piel? Sí, y suele ser lo mejor de una patata asada. Por eso conviene cepillarlas bien antes de meterlas. Las zonas verdes o con brotes se cortan.

¿Cuántas patatas por persona? Una grande como guarnición, es decir, dos mitades. Como plato principal, entre una y media y dos, y con un relleno más contundente.

¿Se pueden congelar? Sí, una vez rellenas y antes del segundo horneado. Sácalas por la mañana y termínalas por la noche como de costumbre.

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