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Hojaldre relleno salado de lentejas, boniato y nueces

por Sergio Valcárcel · actualizado 7 Sep 2026

El hojaldre relleno salado resuelve una cena entera sin ayuda de nadie. Aquí el relleno es vegetariano —lentejas verdes, boniato, nueces y enebro triturados en una masa gruesa— y con dos láminas de hojaldre salen doce paquetitos.

El hojaldre refrigerado es uno de los pocos productos preparados que uso sin remordimiento. Hacer hojaldre desde cero cuesta media jornada de pliegues y reposos, y la diferencia con la lámina del supermercado es menor de lo que sugieren esas horas.

Funciona igual de bien como aperitivo con una salsa que como cena con patatas y una ensalada con vinagre. Tienes la receta justo aquí debajo.

Hojaldre relleno salado de lentejas y boniato, dorado sobre una bandeja de horno

Hojaldre relleno salado

Preparación10 minutos
Cocción25 minutos
Raciones12 unidades

Ingredientes

  • 200 g de lentejas verdes secas – o 2 botes de lentejas cocidas
  • 150 g de boniato
  • 1 cebolla
  • 20 bayas de enebro
  • 2 cucharaditas de levístico seco (o media pastilla de caldo de verduras)
  • 80 g de copos de avena finos
  • 1 cucharada de mostaza suave mezclada con un poco de aceite
  • 1 cucharada de salsa de soja
  • 2 cucharadas de vinagre balsámico
  • ½ cucharadita de pimentón ahumado
  • 80 g de nueces peladas
  • 2 láminas de hojaldre
  • Café frío, aquafaba o huevo para pintar
  • Sal y pimienta

Elaboración

  1. Cuece las lentejas en agua ligeramente salada según indique el paquete, escúrrelas y déjalas enfriar.
  2. Pela el boniato y córtalo en trozos pequeños. Pela la cebolla y córtala en cuartos.
  3. Machaca las bayas de enebro en un mortero.
  4. Tritura las lentejas, el boniato, la cebolla, el enebro, el levístico, la avena, la mostaza, la soja, el vinagre balsámico y el pimentón hasta obtener una masa homogénea. Salpimienta.
  5. Pica las nueces en trozos gruesos y mézclalas con la masa.
  6. Precalienta el horno a 200 °C, calor arriba y abajo.
  7. Divide cada lámina de hojaldre en 6 cuadrados iguales y reparte el relleno sobre los 12 trozos.
  8. Cierra el hojaldre sobre el relleno, sella los bordes con un tenedor y coloca los paquetitos con el cierre hacia abajo sobre una bandeja con papel de horno.
  9. Haz un par de cortes en diagonal en la parte de arriba para que salga el vapor y pinta los paquetitos.
  10. Hornea unos 25 minutos, hasta que estén bien dorados.
Consejo: El relleno tiene que estar completamente frío antes de ponerlo sobre la masa. El relleno caliente derrite las capas de grasa del hojaldre y la base queda blanda en lugar de crujiente. Prepara el relleno la víspera: el resto se hace en un cuarto de hora.

Paso a paso

Ilustración: lentejas verdes cociendo en un cazo con agua
1. Cuece las lentejas en agua salada y escúrrelas bien.
Ilustración: un boniato cortado en trozos pequeños sobre una tabla
2. Pela el boniato y córtalo en trozos pequeños.
Ilustración: una batidora de vaso con relleno de lentejas y boniato
3. Tritura el relleno hasta obtener una masa homogénea.
Ilustración: nueces picadas en trozos gruesos con un cuchillo
4. Pica las nueces y mézclalas con el relleno.
Ilustración: una lámina de hojaldre cortada en cuadrados iguales
5. Divide el hojaldre en cuadrados iguales.
Ilustración: paquetitos de hojaldre ya cerrados sobre una bandeja
6. Cierra los paquetitos y colócalos en la bandeja.

Relleno para hojaldre salado: qué más puedes poner

Este relleno está pensado como plato principal, pero el principio es el mismo pongas lo que pongas: tiene que estar lo bastante seco para no empapar la masa, y tiene que estar frío cuando lo coloques.

Los rellenos clásicos son jamón y queso, atún con tomate, espinacas con queso fresco o carne picada con cebolla. Las sobras también van muy bien: un guiso espeso del día anterior se convierte en doce paquetitos sin más. He usado tanto la boloñesa de lentejas beluga como el relleno de las patatas rellenas al horno, y los dos se quedaron dentro sin escaparse.

Lo que no funciona son los rellenos líquidos. Las cremas, los guisos caldosos y todo lo que lleve mucha nata o mucho jugo de tomate se sale por los cierres y cuece la masa desde abajo. Si quieres algo cremoso, espésalo antes o añade unos copos de avena o pan rallado, como en esta receta.

Cómo cerrar el hojaldre para que no se salga el relleno

Divide cada lámina en seis cuadrados iguales. Si los trozos salen alargados en lugar de cuadrados, córtalos mejor en triángulos y ciérralos en forma de empanadilla: queda igual de bien.

El relleno va sobre una mitad, dejando al menos un centímetro de borde libre alrededor. Dobla la masa y sella el borde con un tenedor. Si la masa está seca y no quiere pegar, pinta el borde con huevo batido antes de doblarla: funciona como pegamento.

Coloca siempre los paquetitos con el cierre hacia abajo. Así el propio peso mantiene el cierre sellado mientras la masa sube. Y no te saltes los cortes de arriba: sin ellos el vapor se acumula dentro y el paquetito revienta por un lado.

Por qué el hojaldre necesita horno fuerte

El hojaldre solo sube con calor alto. El agua de la masa tiene que convertirse en vapor y separar las capas antes de que la grasa se derrita. Por debajo de 200 °C la grasa se escapa primero, y en lugar de un paquetito alto y hojaldrado sale uno plano y grasiento.

No abras el horno durante los primeros quince minutos. Una bajada brusca de temperatura detiene la subida y la masa ya no se recupera. El paquetito está listo cuando está dorado por toda la superficie, también por los bordes: unos bordes pálidos significan que la base sigue cruda.

Otro detalle que cambia el resultado: saca el hojaldre de la nevera justo antes de trabajarlo. Si la masa se calienta sobre la encimera, la grasa se ablanda, las capas se pegan entre sí y pierdes buena parte del hojaldrado antes de encender el horno.

El boniato es lo que sostiene el relleno

El boniato es el ingrediente que más gente se salta en este tipo de masa, y es una lástima. Hace dos cosas a la vez: liga el relleno para que no se desmigue, y aporta un dulzor que permite que el relleno aguante la salsa de soja y el pimentón ahumado sin quedarse plano y salado.

No hace falta cocerlo antes. Los trozos se trituran en crudo con el resto y terminan de hacerse dentro del paquetito durante los 25 minutos de horno. Córtalo en trozos de unos dos centímetros o la masa quedará irregular.

Si no tienes boniato, sirve la zanahoria o la calabaza. La patata normal funciona peor: triturada en crudo se vuelve pegajosa, y el relleno pierde el dulzor que lo mantiene unido.

Prepáralo la víspera o congélalo

Es la mejor manera de usar esta receta cuando vienen invitados. Haz el relleno el día anterior y déjalo enfriar del todo en la nevera. Cierra los paquetitos, ponlos en la bandeja con papel de horno, tápalos con film y guarda la bandeja en la nevera toda la noche. Solo queda pintar y hornear.

También se congelan, y se congelan crudos. Ponlos en una bandeja en el congelador hasta que estén duros y pásalos después a una bolsa. No se descongelan: se hornean directamente congelados a 200 °C, contando cinco o diez minutos más.

Si sobra relleno, le añado un poco más de avena y lo hago a la sartén como hamburguesas vegetales. Así la comida del día siguiente está resuelta y no se tira nada.

Con qué acompañarlo

Como aperitivo basta con una salsa. Una salsa de yogur con limón equilibra bien el pimentón ahumado, y una pizca de sal en escamas por encima justo antes de servir cambia más de lo que parece.

Como cena cuento dos o tres paquetitos por persona, con patatas y una ensalada con vinagre al lado. El contraste entre lo crujiente, lo asado y lo ácido es exactamente lo que este tipo de relleno necesita.

Si quieres empezar por algo caliente mientras la bandeja está en el horno, el ajo asado sobre pan tostado es el entrante más sencillo que hay. Y para acompañar en frío, una ensalada de burrata y tomate se sostiene perfectamente junto a los paquetitos calientes.

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