La ensalada de patata con aguacate no necesita mayonesa: el aguacate hace exactamente lo mismo y con más gracia. Se machaca con queso crema, limón en sal y cebolla roja en juliana, y las patatas caen dentro cuando todavía están templadas. El resultado es verde por dentro, no una ensalada blanca con perejil por encima.
Esta ensalada se come templada. La crema está fría y las patatas calientes cuando se juntan, así que queda a medio camino entre la versión fría y la caliente. No hay nada que freír ni que gratinar: las patatas se cuecen mientras preparas el resto, y todo se mezcla en un solo bol.
Si no tienes limones en sal, sirven un par de cucharadas de zumo de limón normal. Tienes la receta abajo – y más abajo, cómo preparar los limones en sal en casa.

Ensalada de patata con aguacate
Ingredientes
- 700 g de patatas pequeñas – o más grandes, cortadas por la mitad
- 2 rodajas de limón en sal – o un par de cucharadas de zumo de limón
- 1 cebolla roja
- 2 aguacates
- 150 g de queso crema natural
- ½ cucharadita de pimentón ahumado – opcional
- Berros en abundancia
- Sal y pimienta
Elaboración
- Cepilla o pela las patatas y cuécelas en agua ligeramente salada hasta que estén tiernas – pártelas por la mitad si no son muy pequeñas.
- Pica finamente las rodajas de limón en sal.
- Pela la cebolla roja, córtala por la mitad y corta cada mitad en juliana fina.
- Abre los aguacates a lo largo, retira el hueso y saca la pulpa con una cuchara.
- Machaca la pulpa de aguacate con un tenedor.
- Incorpora el queso crema y el limón – y el pimentón ahumado, si lo usas.
- Mezcla la cebolla con la crema.
- Salpimienta al gusto. Recuerda que las patatas ya están saladas y que el limón en sal es salado.
- Deja escurrir las patatas dos minutos en el colador y mézclalas después con la crema de aguacate.
- Corta berros en abundancia por encima de la ensalada.
Paso a paso






¿Qué salsa se puede usar para una ensalada de patatas?
El aguacate machacado es la mejor alternativa a la mayonesa, porque da exactamente la misma textura grasa y cremosa sin saber a mayonesa. Las sustituciones habituales – yogur, kéfir o nata agria – son más líquidas y más ácidas, y a la media hora en la mesa la ensalada suelta agua en el fondo del bol.
El aguacate, eso sí, tiene un problema que la mayonesa no tiene: por sí solo no aporta ni ácido ni sal. Por eso entran el limón y el queso crema. El queso pone la sal y una acidez ligera, el limón pone el frescor – sin los dos, la crema sabe únicamente a grasa.
Si quieres cambiar el queso crema, funcionan igual de bien el requesón, el queso batido o un queso fresco suave. Para hacerla sin lácteos, quita el queso y sube el limón – pero entonces hay que salar bastante más de lo que uno cree.
¿Qué echarle al aguacate para darle sabor?
Media cucharadita de pimentón ahumado, que le da a la crema un fondo de humo que el aguacate no tiene por sí mismo. La versión danesa original de esta ensalada se hace con rygeost, un queso fresco ahumado que aquí no se encuentra, y el humo es lo único que se pierde al pasarse al queso crema corriente.
Es opcional, pero pruébalo una vez: el pimentón ahumado de La Vera está en cualquier despensa española y aquí encaja como si el plato se hubiera pensado para él. La alternativa es una pizca de sal ahumada, que hace lo mismo sin teñir la crema.
¿Templada, fría o caliente?
Templada es como mejor está, y hay un motivo. Si mezclas las patatas cuando todavía humean, absorben el limón y la sal – las patatas calientes cogen sabor, las frías no. Por eso la crema tiene que estar lista antes de que las patatas terminen de cocer, y no al revés.
Pero no pueden estar hirviendo. El aguacate se vuelve gris y apagado cuando se calienta de verdad, y entonces se pierde todo el sentido de una ensalada verde. Dos minutos en el colador bastan: siguen templadas para coger sabor, pero ya no queman el color.
Fría también está buena al día siguiente, aunque entonces es otro plato – más compacta y más suave, porque la patata se ha asentado. Caliente del todo no la recomiendo.
Tres errores que estropean esta ensalada
- Echar las patatas hirviendo. El aguacate se vuelve gris y la crema pasa de untuosa a líquida.
- Salpimentar al final. La sal y la pimienta van a la crema antes de que entren las patatas; después ya no se reparten bien sin machacar la ensalada.
- Cortar los berros demasiado pronto. Se vienen abajo en media hora. Son el último gesto antes de servir, no el primero.
Y hay un cuarto, más de gusto que de técnica: trocear demasiado las patatas. Enteras o partidas por la mitad conservan el mordisco; muy picadas convierten la ensalada en un puré.
¿Qué combina bien con el aguacate en una ensalada?
El aguacate pide tres cosas: ácido, sal y algo crujiente. En esta receta el ácido lo pone el limón, la sal el queso y el limón en sal, y el crujiente la cebolla roja y los berros. Si cambias ingredientes, respeta ese esquema y la ensalada no se desmonta.
Cuatro variantes que funcionan bien:
- Con guisantes. Frescos o descongelados, aligeran la ensalada cuando el aguacate resulta demasiado contundente.
- Con espárragos verdes. Partidos por el extremo leñoso y escaldados dos minutos, incorporados al final: la versión de primavera.
- Con hierbas. Eneldo, cebollino o perejil. Los berros siguen siendo los favoritos porque pican ligeramente y no desaparecen en la crema.
- Con pesto en lugar de queso crema. Más mediterránea, y muy cómoda al lado de algo a la brasa.
¿Con qué se sirve la ensalada de patata con aguacate?
Con todo aquello a lo que normalmente acompañarías una ensalada de patata, aunque esta es más marcada que la clásica y aguanta bien algo salado y graso al lado.
- Carnes y embutidos a la brasa – la ensalada tiene acidez suficiente para lo más graso de la parrilla.
- Jamón y fiambres, donde el limón corta la sal.
- Pescado a la plancha, graso como para no quedarse corto frente al aguacate.
- Pollo o albóndigas entre semana – por ejemplo junto a patatas rellenas al horno, si quieres algo fresco al lado de un plato más pesado.
Cómo preparar limones en sal
Los limones en sal se preparan en casa con sal, especias y 14 días de paciencia – y luego aguantan meses. Son el elemento ácido y salado de muchísimos platos, y además son una buena manera de aprovechar los limones que se compraron de más.
Para 3 limones sin tratar necesitas 4 cucharadas de sal, ½ cucharada de semillas de cilantro, ½ cucharadita de pimienta blanca en grano, 3 hojas de laurel y ½ dl de aceite de oliva. Lava los limones, córtalos en rodajas finas y colócalos por capas en un tarro con cierre hermético, alternando con la sal, el cilantro, la pimienta y el laurel. Cubre con el aceite al final y deja el tarro en un sitio oscuro y fresco al menos 14 días.
Lo que interesa es la piel, no el zumo. La sal extrae el agua y se lleva el amargor con ella, y por eso puedes picar la rodaja entera directamente en la ensalada. ¿No tienes tiempo de esperar? Carameliza un limón normal en una sartén de hierro bien caliente: pártelo por la mitad a lo ancho, ponlo con la cara cortada hacia abajo y deja que tome color un momento. El zumo queda más redondo y menos agresivo.



