El pan casero solo lleva cinco ingredientes: leche, levadura, mantequilla, sal y harina de trigo. Horneado directamente sobre la bandeja queda con corteza por todos lados, y las semillas de amapola por encima son lo que convierte una hogaza sencilla en el pan del desayuno del domingo.
Cuenta con hora y media desde que empiezas hasta que el pan está listo, pero solo un cuarto de hora de trabajo real. El resto son los levados, y en ese tiempo la masa se ocupa sola. Dos levados de media hora cada uno son los que dan esa miga esponjosa y ligeramente elástica.
La misma masa admite cuatro formas distintas: hogaza sobre la bandeja, pan de molde, trenza o panecillos. Los tiempos cambian y están en la tabla más abajo. La receta la tienes aquí debajo.

Pan casero con leche y mantequilla
Ingredientes
- 300 ml de leche – y un poco más para pincelar
- 1 cucharadita de azúcar
- 25 g de levadura fresca
- 25 g de mantequilla blanda
- 1 cucharadita de sal
- 500 g de harina de trigo (de fuerza media)
- Agua para pincelar, si se prefiere
- Semillas de amapola
Elaboración
- Templa la leche a 37 grados – debe estar tibia al tacto.
- Añade el azúcar y desmenuza la levadura dentro de la leche.
- Añade la mantequilla.
- Mezcla la sal con la harina, incorpóralo todo y amasa bien.
- Tapa la masa y déjala levar en un sitio templado hasta que doble su tamaño – unos treinta minutos.
- Desgasifica la masa y forma una bola.
- Déjala reposar un par de minutos sobre la encimera.
- Precalienta el horno a 200 grados con ventilador.
- Aplana la masa y forma después una hogaza alargada.
- Coloca la hogaza con el cierre hacia abajo en una bandeja con papel de hornear.
- Deja que el pan leve otra media hora.
- Haz cortes en diagonal con un cuchillo afilado y pincela con leche o agua.
- Espolvorea las semillas de amapola.
- Hornea el pan unos treinta minutos, hasta que la temperatura interior sea de 96-98 grados y suene hueco al golpear la base.
- Deja enfriar el pan sobre una rejilla.
Paso a paso






¿Qué harina se usa para el pan casero?
Una harina panificable de fuerza media, con un 11 o 12 por ciento de proteína, es la elección correcta para este pan. La harina de repostería, que ronda el 9 o 10 por ciento, da una miga más fina pero también más compacta, porque la red de gluten no llega a sujetar todo el aire.
La harina de fuerza pura, la que se vende para roscones y masas muy enriquecidas, tampoco es lo ideal aquí: con esta cantidad de mantequilla y leche la masa se vuelve elástica en exceso y cuesta darle forma. Si es lo único que tienes, añade 20 ml más de leche y amasa un par de minutos menos.
Puedes sustituir hasta un tercio por harina integral si quieres un pan con más sabor. Pasando de ahí la hogaza se vuelve baja y pesada, porque el salvado corta las hebras de gluten.
Tiempo de horneado y temperatura del pan
Una hogaza de 500 gramos de harina necesita unos 30 minutos a 200 grados con ventilador, y está lista cuando la temperatura interior es de 96-98 grados. Ese es el dato con el que ir sobre seguro: un termómetro en el centro responde al momento, en lugar de tener que adivinar golpeando la base.
| Cómo uses la masa | Horno (ventilador) | Tiempo | Temperatura interior |
|---|---|---|---|
| Hogaza sobre la bandeja | 200 °C | 28-32 min. | 96-98 °C |
| En molde (unos 1,5 l) | 180 °C | 35-40 min. | 96-98 °C |
| Trenzada | 200 °C | 22-25 min. | 96-98 °C |
| Panecillos de la misma masa | 220 °C | 10-12 min. | 94-96 °C |
Si no tienes termómetro, el truco de siempre sigue sirviendo: golpea la base del pan. Si suena hueco, está hecho. Si suena sordo y pesado, necesita cinco minutos más, mejor en la bandeja de abajo para que la parte superior no se oscurezca demasiado.
¿Se puede hacer pan casero más rápido?
Se puede acortar el proceso a una hora subiendo la levadura a 40 gramos, pero el pan pierde sabor. Los levados no solo hinchan la masa: durante ese tiempo se forman los compuestos aromáticos que hacen que el pan sepa a pan y no solo a harina horneada.
Si tienes prisa, es mejor recortar por otro lado: prepara la masa por la noche, déjala levar en la nevera y hornéala por la mañana. Con 5 o 10 gramos de levadura en vez de 25, la masa aguanta perfectamente ocho o diez horas en frío, y solo hay que sacarla una hora antes de darle forma.
Lo que no funciona es acelerar con calor. Un horno a 40 grados hace que la masa suba deprisa por fuera y quede sin fermentar por dentro, y el resultado es una hogaza que se hunde al hornear.
¿Por qué el pan queda apelmazado?
Casi siempre porque la masa no levó lo suficiente o porque la leche estaba demasiado caliente. La levadura muere por encima de 40 grados, y a partir de ahí no hay tiempo de levado que valga. Comprueba la leche con el meñique: debe notarse tibia, no caliente.
La otra causa habitual es amasar poco. Hay que amasar hasta que la masa se despegue de las paredes del bol y quede lisa y elástica, unos 8 o 10 minutos en robot de cocina. Sin ese amasado la red de gluten no sujeta el aire y el pan se baja dentro del horno.
¿Con qué acompañar el pan casero?
Este pan admite prácticamente todo: templado, con mantequilla fría y un buen queso, es difícil de mejorar. Para el desayuno la mermelada es el clásico, y con la sopa aguanta mejor que el pan de molde porque no se deshace con el calor.
Si buscas un pan para un plato concreto, hay otros caminos: chapata casera cuando quieras alveolos grandes y corteza crujiente, o panecillos caseros para perritos si hay salchichas. Para una ensalada de burrata, en cambio, este pan es justo el adecuado: absorbe el aceite sin romperse.
Cómo conservar y congelar el pan
El pan casero se mantiene tierno dos días en una bolsa de tela o envuelto en un paño – nunca en bolsa de plástico, porque ahí la corteza se ablanda en un par de horas. Si tiene que durar más, va al congelador; el pan de trigo aguanta muy bien la congelación.
Lo mejor es cortarlo antes en rebanadas y congelarlas en porciones pequeñas, para gastar exactamente lo que sacas. Y si aun así se seca, sigue sirviendo: tuesta las rebanadas o haz picatostes para la sopa y la ensalada. El resto puede acabar como pan rallado, y así no se tira nada.



