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Mousse de salmón con gelatina: receta con salmón cocido o ahumado para 4 personas

por Sergio Valcárcel · actualizado 8 Oct 2026

La mousse de salmón con gelatina es un entrante frío y cremoso hecho con salmón ya cocinado, que se tritura con cebolla morada y crème fraîche, se cuaja con hojas de gelatina y se aligera con nata montada; con 200 g de salmón salen 4 cuencos. Se prepara en 15 minutos y reposa un mínimo de 4 horas en la nevera, así que es ideal para dejarla lista el día anterior.

Esta es la versión danesa de Beate, y tiene una particularidad frente a muchas recetas que verás por ahí: lleva gelatina, de modo que la mousse mantiene la forma en el cuenco y se come con cuchara, en lugar de ser una crema para untar. Además admite casi cualquier salmón ya cocinado, desde unas sobras de horno hasta salmón ahumado, y por eso es una receta perfecta de aprovechamiento. En Dinamarca es un clásico de las mesas de fiesta, y encaja muy bien en la cena de Navidad o de Nochevieja.

A continuación respondemos a lo que más se pregunta sobre ella: qué lleva, qué significa «mousse», cómo evitar los grumos de gelatina, qué salmón usar, cuánto aguanta en la nevera y con qué acompañarla. Los pasos exactos están en la ficha de la receta.

Un cuenco de cerámica gris con mousse de salmón sobre un plato claro; encima hay finos aros de cebolla morada y una ramita de eneldo fresco, y una tira dorada y crujiente de piel de salmón frita sobresale del cuenco; en el plato de al lado, un trozo de pan claro y una ensalada verde con aros de cebolla morada, tiras de remolacha y piñones; tenedor y cuchillo de mango azul y un paño de cocina de rayas azules al fondo

Mousse de salmón con gelatina (receta danesa para 4 personas)

Preparación15 minutos
Refrigeraciónmín. 4 horas en la nevera
Raciones4

Ingredientes

  • 2 hojas de gelatina neutra
  • 200 g de salmón ya cocinado (al horno, al vapor, cocido, ahumado en caliente o en frío; las sobras sirven perfectamente)
  • 1 cebolla morada grande, más ½ para decorar
  • 100 ml de crème fraîche (o nata agria)
  • 50 ml de nata para montar
  • El zumo de ½ a 1 limón
  • Sal y pimienta

Elaboración

  1. Pon las hojas de gelatina a remojo en un cazo o una olla pequeña con agua fría, la suficiente para cubrirlas.
  2. Quita al salmón las espinas y la piel, si las tiene.
  3. Pela la cebolla morada entera (la grande, no la mitad que se reserva) y tritúrala con el salmón y la crème fraîche.
  4. Sazona con zumo de limón, sal y pimienta.
  5. Saca la gelatina del cazo con el agua que tenga pegada y tira el resto del agua.
  6. Devuelve la gelatina al cazo y derrítela a fuego suave.
  7. Vierte la gelatina derretida en un hilo fino sobre la mezcla de salmón, sin dejar de remover.
  8. Monta la nata hasta que quede ligeramente espumosa e incorpórala a la mezcla de salmón con movimientos envolventes.
  9. Rectifica de sazón y reparte la mousse de salmón en 4 cuencos individuales.
  10. Golpea suavemente los cuencos contra la mesa para que la mousse se asiente y llene todo el cuenco.
  11. Guarda los cuencos tapados en la nevera como mínimo 4 horas, o más si quieres; se pueden preparar perfectamente el día anterior.
  12. Decora con rodajas finas de la media cebolla morada que reservaste, un gajo de limón y, si te apetece, una ramita de eneldo.
  13. Sirve, si quieres, con pan, ensalada y piel de salmón crujiente (consulta el consejo).
Consejos: Piel de salmón crujiente: el salmón de Beate venía con piel y, en lugar de tirarla, la horneó hasta dejarla crujiente y la sirvió con la mousse. Solo funciona si la piel no se ha cocinado antes. Precalienta el horno a 200 °C, quita las escamas de la cara externa de la piel y rasca la grasa del reverso si hace falta. Colócala plana sobre una bandeja con papel de horno, cúbrela con otro papel y pon encima otra bandeja o una sartén pesada apta para horno (por ejemplo, de hierro fundido) para que la piel no se encoja. Hornéala de 10 a 15 minutos, o hasta que esté crujiente, y vigílala, porque la piel quemada no sabe bien (Beate lo sabe por experiencia). Déjala escurrir un momento sobre papel de cocina. Salmón fresco: si usas salmón fresco (crudo) y quieres hacer la piel crujiente, quítale la piel antes de cocerlo. Cuece el salmón 10 minutos y deja que se enfríe del todo antes de triturarlo; cuenta ese tiempo en tu planificación.

Cómo se hace la mousse de salmón con gelatina paso a paso

Hojas de gelatina remojándose en agua dentro de un cazo pequeño con mango sobre una encimera de cocina
1. Pon las hojas de gelatina a remojo en agua fría.
Un vaso de batidora con trozos de salmón y cebolla morada y una cucharada de crème fraîche; una tapa de repuesto reposa al lado
2. Tritura el salmón con la cebolla morada y la crème fraîche.
La gelatina derretida cae en hilo fino desde un cazo pequeño sobre un cuenco con mezcla lisa de salmón, mientras una mano remueve con unas varillas
3. Vierte la gelatina derretida en un hilo fino, removiendo sin parar.
Una espátula de repostería incorpora nata montada en la mezcla de salmón dentro de un cuenco; unas varillas descansan al lado
4. Incorpora la nata semimontada con movimientos envolventes.
Cuatro cuencos pequeños llenos de mousse alineados sobre una mesa; al lado, un cuenco vacío para mezclar y una cuchara
5. Reparte la mousse en cuatro cuencos y déjala reposar en la nevera.
Un cuenco de mousse de salmón decorado con aros de cebolla morada, una rodaja de limón y una ramita de eneldo, con una tira crujiente de piel de salmón que sobresale; una rebanada de pan al lado
6. Decora y sirve con pan y piel de salmón crujiente.

¿Qué lleva la mousse de salmón con gelatina?

Esta mousse de salmón lleva solo siete ingredientes: 2 hojas de gelatina neutra, 200 g de salmón ya cocinado, 1 cebolla morada grande, 100 ml de crème fraîche, 50 ml de nata para montar, el zumo de ½ a 1 limón, y sal y pimienta. Además, se reserva media cebolla morada para decorar. Con estas cantidades salen cuatro raciones.

Puede sorprender que hagan falta solo 200 g de salmón para cuatro personas, pero la mousse está llena de otros ingredientes que también sacian: la crème fraîche y la nata le dan cuerpo, y la gelatina, firmeza. La cebolla morada se tritura entera con el salmón, así que aporta un punto fresco y ligeramente picante, y el zumo de limón equilibra la grasa del pescado y de los lácteos.

¿Qué significa «mousse» en francés y en qué se diferencia de una crema para untar?

«Mousse» significa «espuma» en francés, y describe una masa ligera y aireada; aquí la nata semimontada es la que hace la mousse ligera, y la gelatina es la que consigue que se asiente y mantenga la forma en el cuenco. Sin esa gelatina, el resultado es otra cosa: una crema suave para untar en tostadas, que es lo que en realidad son muchas de las «mousses de salmón» de internet.

Ninguna de las dos versiones es mejor; son platos distintos. La crema para untar es más rápida y va muy bien en tostadas, tartaletas o canapés. La mousse con gelatina necesita sus horas de nevera, pero se sirve en cuencos o vasitos, se puede decorar y se come con cuchara como entrante. Si prefieres no usar gelatina, la mezcla queda más blanda y no conserva la forma: sírvela en un cuenco o sobre pan.

¿Cómo hacer una buena mousse de salmón sin grumos de gelatina?

Para una buena mousse hay que cuidar tres cosas con la gelatina y la nata: no hervir la gelatina, añadirla en hilo fino mientras remueves y montar la nata solo hasta que esté semimontada. Primero se remojan las hojas en agua fría hasta que estén blandas (unos minutos; sigue las indicaciones del paquete), se escurren y se derriten en un cazo a fuego suave. Si la gelatina llega a hervir, pierde parte de su capacidad de cuajar.

Después, vierte la gelatina derretida en un hilo fino sobre la mezcla de salmón, sin dejar de remover, para que se reparta bien y no forme grumos al contacto con la mezcla fría. La nata se monta solo a medias, hasta tener un punto blando, porque si se pasa se vuelve mantecosa y es más difícil incorporarla. Con una espátula, incorpórala con movimientos envolventes. Por último, golpea los cuencos suavemente contra la mesa para que la mousse se asiente y no queden huecos.

¿Se puede hacer mousse de salmón con salmón ahumado o fresco?

Sí, esta mousse se puede hacer con casi cualquier salmón ya cocinado: al horno, al vapor, cocido, ahumado en caliente o ahumado en frío. El salmón ahumado da un sabor más intenso y salado, así que prueba antes de añadir sal; el salmón al horno o cocido da una mousse más suave y delicada.

Si usas salmón fresco, es decir, crudo, tienes que cocerlo 10 minutos y dejar que se enfríe del todo antes de triturarlo; cuenta ese tiempo en tu planificación. Si el salmón tiene espinas o piel, quítalas antes de triturar. No hace falta tirar la piel: con el consejo de la ficha de la receta puedes convertirla en una guarnición crujiente que acompañe a la mousse.

¿Se puede preparar con antelación y cuánto dura en la nevera?

Sí, la mousse de salmón se puede preparar el día anterior, y de hecho necesita un mínimo de 4 horas de nevera para cuajar. Guárdala en los cuencos, tapada, y decórala justo antes de servir. Conviene consumirla en un plazo de 1 a 2 días, porque lleva pescado y lácteos.

No es una mousse que se lleve bien con el congelador: la gelatina y la nata montada tienden a separarse al descongelar, así que es mejor no congelarla. Por eso resulta tan cómoda para fiestas: se hace con calma el día anterior y, a la hora de comer, solo queda decorar y servir.

¿Qué combina bien con la mousse de salmón?

La mousse de salmón combina bien con pan, con una ensalada fresca y con un toque ácido, como el limón. Puede servirse como entrante frío, o como comida ligera o plato principal pequeño con un buen trozo de pan y una ensalada crujiente. El pan que mejor le va es uno con buena miga y corteza, como esta chapata casera sin amasado.

Para la ensalada, algo verde y fresco que contraste con la cremosidad: por ejemplo, una ensalada verde con aguacate y aceitunas. Y la piel de salmón crujiente, con su textura, es el contrapunto ideal. Si después de este entrante quieres cerrar la comida con algo dulce, la otra mousse de la casa es esta mousse de chocolate tradicional.

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