Bizcocho de café con café solo frío en la masa y otra vez en el glaseado. Un bizcocho jugoso y oscuro con cacao, horneado en molde alargado a 180 grados con ventilador durante una hora aproximadamente. Y sabe a café de verdad, no solo lo parece.
Conviene decirlo porque en español «café» aplicado a un dulce suele significar otra cosa: tarta fría de galletas mojadas en café, o un relleno de crema al café sobre una base de chocolate. Aquí el café está dentro de la masa, mezclado con la harina, y el glaseado lo repite.
Por lo demás es un bizcocho de molde de los de toda la vida, de los que se cortan en rebanadas y duran toda la semana para la merienda. Más abajo se explica por qué el café tiene que estar frío, cómo acertar con el glaseado y cómo sacar dos meriendas de un solo horneado.

Bizcocho de café y cacao con glaseado de café
Ingredientes
- Para la masa:
- ½ vaina de vainilla
- 250 g de mantequilla en pomada, y un poco más para el molde
- 100 g de azúcar, y un poco más para el molde
- 4 huevos
- 225 g de harina de trigo
- 25 g de cacao puro en polvo
- 1 cucharadita de levadura química
- 1 pizca de sal
- 150 ml de leche
- 100 ml de café solo frío (espresso o café de cafetera bien cargado)
- Para el glaseado:
- 200–300 g de azúcar glas
- 100–150 ml de café solo frío, el mismo que el de la masa
Elaboración
- Precalienta el horno a 180 °C con ventilador.
- Abre la vaina de vainilla a lo largo y raspa las semillas.
- Frota las semillas con un poco del azúcar.
- Bate la mantequilla en pomada, el azúcar y las semillas de vainilla en un bol.
- Añade los huevos de uno en uno, batiendo bien después de cada uno.
- Tamiza juntos la harina y el cacao, y añade la levadura y la sal.
- Incorpora la mezcla de harina poco a poco, alternándola con la leche y el café frío.
- Mezcla todo bien.
- Unta un molde alargado con mantequilla y espolvoréalo con azúcar.
- Vierte la masa en el molde y hornea el bizcocho durante 1 hora aproximadamente, hasta que esté hecho por dentro. Pincha el centro con una brocheta: si sale limpia, está listo. Si sale con masa, necesita más tiempo.
- Deja que el bizcocho se enfríe por completo.
- Pon el azúcar glas en un bol y añade el café poco a poco mientras remueves.
- Sigue añadiendo café poco a poco hasta que el glaseado quede espeso pero fluido.
- Extiende el glaseado sobre el bizcocho cuando esté completamente frío.
Paso a paso






¿Qué es un bizcocho de café?
Un bizcocho de café es un bizcocho esponjoso en el que el café es uno de los ingredientes, no la bebida que lo acompaña. Así está montado este:
- La base es una masa batida con mantequilla. 250 g de mantequilla en pomada se baten con azúcar y vainilla, y los cuatro huevos entran de uno en uno.
- El cacao da el color. 25 g de cacao puro por 225 g de harina oscurecen la masa y dejan un fondo de chocolate, pero no lo bastante para convertirla en un bizcocho de chocolate.
- El café es el líquido. 100 ml de café frío y 150 ml de leche se incorporan alternando con la harina.
- El glaseado es la otra mitad del sabor. 200–300 g de azúcar glas con 100–150 ml del mismo café.
- Necesita un horneado largo. Una hora aproximadamente a 180 grados: un molde alto y estrecho lo pide.
El bizcocho en sí no es especialmente dulce: la masa lleva solo 100 g de azúcar. El dulzor viene del glaseado, y por eso no conviene saltárselo.
¿Aguanta mojado en el café con leche?
Sí, y mejor que la mayoría de bizcochos de molde. La razón está en las proporciones: 250 g de mantequilla por 225 g de harina hacen una miga cerrada y grasa, y la grasa impide que el líquido la deshaga de golpe.
- Córtalo grueso. Una rebanada de dos dedos aguanta el mojado; una fina se rompe al segundo intento.
- Mejor al día siguiente. Recién hecho está más tierno y se deshace antes. Al día siguiente la miga se ha asentado y es cuando mejor funciona.
- El glaseado no estorba. La capa de azúcar se disuelve en el café con leche y lo endulza un poco, que es exactamente lo que hace un azucarillo.
Para desayunar, media rebanada con café con leche es suficiente, porque este bizcocho pesa más de lo que aparenta.
¿Por qué el café tiene que estar frío?
Porque el café caliente derrite la mantequilla de la masa y la mezcla se corta. Es el único punto de la receta en el que es fácil equivocarse.
Prepara el café con tiempo, o aprovecha el que ha quedado de la mañana: aquí el café frío que ha sobrado es justo lo que hace falta. Si tienes prisa, mete la taza unos minutos en un baño de agua fría. No eches hielo al café: el agua del hielo derretido rebaja el café, que tiene que estar cargado, y altera la cantidad que has medido. El espresso es lo más cómodo porque ya viene cargado, pero un café de cafetera italiana bien fuerte hace lo mismo.
Usa el mismo café en los dos sitios. De ahí viene el sabor continuo, y el café hay que prepararlo de todos modos. Si solo tienes café soluble: calcula 2 cucharaditas por cada 100 ml de agua y haz cantidad suficiente para la masa y para el glaseado; después déjalo enfriar.
Cómo acertar con el glaseado
El glaseado es el único sitio donde se usan los ojos en lugar de la báscula. Por eso pone 200–300 g de azúcar glas y 100–150 ml de café: el café es el que tienes preparado, no el que hay que gastar. Se para cuando la textura es la correcta, y para entonces suele sobrar bastante café.
- Empieza por el azúcar glas en el bol, no por el café. Es más fácil añadir café que rescatar un glaseado demasiado líquido.
- Añade el café a cucharadas y remueve bien después de cada una.
- Para cuando el glaseado caiga despacio de la cuchara en una cinta continua y se alise solo, sin escurrirse por los lados.
- Si se ha quedado líquido, tamiza más azúcar glas. Para eso está el margen de 200–300 g: el azúcar que sobra es la red de seguridad.
- El bizcocho tiene que estar frío del todo. Es el error más común y no tiene arreglo.
Si lo quieres más oscuro, tamiza una cucharadita de cacao junto con el azúcar glas. Apenas cambia la textura y queda mejor sobre un bizcocho oscuro.
¿Cuánto dura el bizcocho de café?
Envuelto aguanta varios días en la nevera y admite congelación. Sácalo un rato antes de comerlo: un bizcocho con tanta mantequilla, recién salido de la nevera, queda firme y apagado de sabor. Mejor sin el glaseado, porque al descongelarse se vuelve pegajoso.
Y aquí está el truco por el que merece la pena hornear la masa entera: prepara la mitad del glaseado y cubre solo una mitad del bizcocho. Congela la otra mitad sin glasear. Otro día tendrás bizcocho casero y solo habrá que mezclar un poco de azúcar glas con café mientras se descongela en la encimera.
Tarda unas horas a temperatura ambiente, y tiene que estar completamente descongelado y completamente frío antes de ponerle el glaseado nuevo. La misma regla que la primera vez.
Variantes
La receta es un bizcocho oscuro de café con cacao y glaseado de café, pero casi todo se puede montar sobre la misma masa:
- Con nueces. 75–100 g de nueces partidas en trozos grandes incorporadas al final.
- Con canela. 2 cucharaditas de canela en la mezcla de harina; el bizcocho se acerca entonces a uno especiado.
- Con coco. 50 g de coco rallado fino en la masa, o coco espolvoreado sobre el glaseado aún húmedo.
- Con mazapán. 100 g de mazapán rallado grueso en la masa. Queda más denso y conserva la humedad más tiempo.
- Con crema de mantequilla en lugar de glaseado. La versión moca clásica: mantequilla, azúcar glas y una cucharada de café bien cargado batidos juntos.
Lo que sí cambia el bizcocho por completo es sustituir el cacao por chocolate fundido. Entonces es un bizcocho de chocolate en el que el café únicamente realza el chocolate, y ese es otro bizcocho distinto de este.



